miércoles, 27 de febrero de 2008

'Quiero ser Lee Marvin (en do Mayor)' Parte 5

Gabriel está durmiendo. Aritz aún bebe de la botella. Se entremezclan los ronquidos del pasajero de atrás con los claxsons del exterior.
Aritz agarra el iphone del regazo de Gabriel. Sus manos tiemblan y con torpeza aporrea la pantalla del aparato. Bebe otro sorbo de Johnnie y se le resbala el vaso. La bebida salpica totalmente el aparato. Aritz se lleva las manos a la cabeza. Toca nerviosamente todas las partes del aparato, que emite unos sonidos estridentes, primero muy agudos, después lejanos y graves hasta quedarse en silencio. La pantalla ya no ilumina y despide humo. Gabriel se despierta. Aritz esconde el iphone dentro del vaso en que está tomando el Johnnie.

- Gabriel: ¡Ah, qué sueño! (se despereza). Nunca tuve una resaca tan fuerte.
- Aritz: Bebiste medio vaso de cerveza.
- Gabriel: No cualquier cosa alimenta a un espíritu limpio. Sería cerveza adulterada. Seguro que el Johnnie es mejor, hasta parece humear como un delicioso nectar divino. Dejáme probarlo. (Quiere alcanzar el vaso de Johnnie con el iphone. Aritz lo impide con su brazo).
- Aritz: Dejálo, con Johnnie no se va a ningún lado.
- Gabriel: Quitá, es posible que no llegue a la audición. Quiero pasar los últimos momentos como músico en una dulce embriaguez.
- Aritz: Nunca, no te rendirás. (Forcejean por el vaso. Aritz lo apura de un trago. Se escucha un chisporroteo y un sonido metálico que vienen del iphone).
(Gabriel, quebrado, se echa las manos al rostro. Pausa larga. Aritz aprovecha para sacarse de la boca el iphone humeante. Gabriel se incorpora finalmente y Aritz guarda rapidamente el teléfono en un bolsillo. Sigue humeando).
(Gabriel mira fijamente a Aritz. Éste está inmovil).
- Gabriel: Gracias, ¡gracias! (Lo abraza). Gracias por apoyarme en un momento bajo cuando iba a renegar de mi música. ¡Si hasta tenés una aureola de humo que te envuelve el rostro! ¡Parecés un santo!
(Le besa las manos).
- Aritz: Quitá, quitá, no es nada. (Lo aparta. Despide humo ya como un volcán).
- Gabriel: En fin, sos un amigo, lo único positivo de este día. Ya sólo me faltaría que se rompiera el iphone para redondearlo todo. ¿Por cierto, dónde lo tengo?
(Aritz está petrificado. Justo entonces el señor que roncaba y el novio de la chica comienzan a pelear. La chica grita histéricamente. El chauffeur frena -se escuchará un sonido de frenazo- y se levanta del sillón).
- Chauffeur: ¡Bastaaa! Hoy era mi último día antes de la jubilacion y quería calma, paz y un lindo recuerdo. En cambio, tengo una horda de borrachos, peleas, golpes y gritos. ¡Fuera todos!
(Silencio. Todos está inmóviles). ¡Fuera del colectivo!
- Gabriel: Pero, señor, yo no llegaré a mi audición.
- La Pareja (al unísono): Y nosotros vamos al ensayo de boda.
- Hombre dormido: Yo al ministerio.
(El chauffeur saca una pistola y dispara al techo. Caen restos de chapa a su cabeza).
- Chauffeur: ¡Fuera o no llego a la jubilación!
(Salen todos atropelladamente. El colectivo vuelve a arrancar escuchándose un efecto sonoro de acelerón).
(Se cambia el escenario. Se ve al fondo el Obelisco de Buenos Aires. Los demás personajes se han ido y solo quedan en escena Gabriel y Aritz. Algunos figurantes pasan ajetreadamente cargados de bolsas o hablando por el celular).
- Gabriel: Ya hace veinte minutos que comenzó mi audición y Corrientes está a varias cuadras. (Esconde el rostro entre las manos y se agacha. Aritz le da una palmadita y aprovecha para pasar un paño al iphone, ya chamuscado).
- Aritz: Tranquilo, habrá más orquestas para vos. En cambio yo sigo siendo chauffeur.
(Se escucha 'La Cumparsita' de fondo que va subiendo de tono, cada vez más alta).
- Aritz: ¡Hay música!
- Gabriel: ¡El concierto de Baremboim en el Obelisco! ¡Lo había olvidado!
- Aritz: ¡Vamos!
- Gabriel: Sí, vamos.
(Se dirigen al foco del que viene la música y Gabriel salta y hace una cabriola en el aire. Se mezclan y pierden entre los figurantes).

Fin


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sábado, 16 de febrero de 2008

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viernes, 15 de febrero de 2008

Quiero ser Lee Marvin (en do Mayor) Parte 4

- Aritz (hablando en alto, para sí mismo): Uy, se desmayó, ¡ja, ja, ja! Pobrecito, no tiene experiencia. Es lo que ocurre si solo te dedicás a crearte una carrera. Mirá sho: mujeres, alcohol, juergas, ja, ja, ja. No tengo ese problema (Pausa. Se rasca el cogote). Y además también tengo una carrera: desde hace diez años manejo un colectivo como éste. (Pausa. Se frota rápidamente las piernas). El mismo trayecto, mismos atascos, mismos piquetes... ¡Ujujuju! (llora, golpea las ventanas, se pellizca las carnes).
¡A beber, amigo, a beber, es la solución! (Se saca la camisa y se la anuda en la frente. Esnifa cocaína y vuelve a beber Johnnie. Se acerca a la chica y la besa. Recibe una trompada del novio y cae al suelo. Se acerca al conductor. Es un hombre fuerte, de expresión grave y con su vejez a hombros. Intenta taparle la visión. El conductor se lo saca de en medio).
- Conductor: ¡Aritz, pará! ¡Así no durarás muchos años en este oficio!
(Aritz retrocede tambaleándose hacia su asiento. Tropieza al tratar de ganar la butaca y despierta a Gabriel).
- Gabriel: ¿Qué hacés? (con la voz dormida).
- Aritz: ¿Qué hacer? ¿Qué ser? ¡Ja, ja, ja! (Abre la ventana y entra un fuerte envión de aire, recreado en escena por un motor ventilador. Saca la cabeza por la misma y tras un momento, la mete. El hombre dormido se ha despertado y comienza a gruñir).
¡Quiero ser Lee Marvin! (Levanta los brazos en aspa y ríe).
- Hombre dormido: ¿Sí? Pues yo quiero dormir. ¡Tomá Lee Marvin!
(Le atiza un golpetazo y Aritz cae al suelo otra vez. Su nariz sangra. Se levanta como puede y se acerca a Gabriel, que está pendiente de su iphone y habla hacia la pantalla en videoconferencia).
- Gabriel: Descuidá, Stefan, llegaré a tiempo.
- Voz de Stefan: Llegar tarde a la audición más importante. ¡Inexcusable! Me decepcionás, Gabriel
- Gabriel: Yo... (Aritz le arrebata el iphone y tartamudea frente a la pantalla).
- Aritz: Ya basta, Stefi. Este chico se parte el orto y no levanta minas solo por la música. ¡Dejalo respirar, la concha de tu hermana!
- Voz de Stefan: ¡Qué pasa acá! Gabriel, ¿quién es ese bárbaro?
- Gabriel (grita hacia el iphone, aún aferrado por Aritz): Yo, Stefan... no, no lo conozco.
- Aritz (a la pantalla): Y además Johny es una ópera experimental, muy difícil. ¡Con Johny no se va a ningún lado!
- Voz de Stefan: Pues a mí Johny nunca me ha fallado.
(Gabriel recupera el iphone).
- Gabriel: Perdone, Stefan, es un bárbaro de los que viajan en colectivo. Me habrá oído ensayando Johny en voz alta.
- Voz de Stefan (suena airada): No sé si quiero jóvenes con esas amistades en mi entorno. Llegá a la audicion o buscate nueva orquesta.
(Gabriel suelta el iphone y bebe de un botellín de cerveza).
- Aritz: Tenía razón Pavarotti, el futuro está en la cerveza. ¡Con Johnnie no se va a ningún lado!
(Brindan).


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domingo, 10 de febrero de 2008

Quiero ser Lee Marvin (en do Mayor) Parte 3

Unos momentos después. Gabriel se ha puesto las gafas de sol de Aritz. Aritz mira por la ventana. Calma.
- Gabriel: No sé si llego a tiempo, no sé si llego a tiempo (muerde la punta de su corbata).
(Saca el iphone del bolsillo. Lo enciende y en la pantalla aparece el ensayo previo a la audición. Del aparato surgen figuritas humanas asombrosamente nítidas y un sonido limpio).
(A Aritz) Éste es Ifán (señala la pantalla). Es un pianista agraciado. El puesto será suyo, para qué me engaño.
- Aritz (mira al iphone mientras habla a Gabriel): ¿Quién decide para quien será el puesto?
- Gabriel (comienza a jugar con la punta de su corbata): Stefan, mi director (hace crujir sus nudillos), el grande, el patriarcal (se pellizca los muslos), el inalcanzable (rompe a llorar y se da de golpes con la cabecera del asiento).
- Aritz (sigue mirando el iphone mientras abraza a Gabriel): Calma, calma. ¿Por qué te preocupa tanto tu director?
- Gabriel: Es que la audición se hace tocando un aria de 'Johny', una opera experimental, muy dificil. Y Stefan me exige tanto... no sé si podré hacerlo (vuelve a llorar, se enjuga en la pechera de la camisa de Aritz, que deja de mirar el iphone).
- Aritz: Vamos, vamos, no será tan duro. A mí Johnie nunca me ha fallado.
- Gabriel: (apartándose una lágrima): ¿Sos vos también familiar con 'Johny'? (Se incorpora en el asiento) ¿No crees que una vez superada la confusión inicial, entramos en su atmósfera y llegamos a una dicha plena y superior a la de cualquier estética convencional?
- Aritz: Sí, qué viajes, che. De lo de la estética no sé, pero sí que he gozado con la confusión de Johnnie, tú ya me entiendes (palmea rápidamente el hombro de Gabriel y ríe exageradamente).
- Gabriel: Sí, ejem (ríe forzadamente). ¡Qué lindo encontrar a alguien que comparte mi pasión por Johny! No somos tantos los conocedores.
- Aritz: Sí, la mayoría no sabe apreciarlo. ¡Cuánto me alegro de encontrar a alguien que comparte mis gustos!
- Gabriel : ¡A mis brazos!
- Aritz: ¡A mis brazos! (Se funden en un abrazo. La chica de la izquierda los mira. Su novio suspira y se martillea las sienes con el dedo índice, como burlándose de su locura). (Aritz rebusca en su mochila). ¡Ecco la qua! (Saca una botella de Johnnie Walker y dos vasos de plástico).
- Gabriel: ¡Bravissimo! (aplaude calurosamente. Para de aplaudir). ¿Qué es esto?
- Aritz: El Johnnie Walker.
- Gabriel: ¿No hablabas de Johnny spielt auf, la ópera de Krenek? El prodigio rupturista, amigo mío, ¡ópera y jazz!
- Aritz: ¿Johnnie qué?
- Gabriel: Y además, ¿malgastás con alcohol tu talento? ¡Con Johnnie no se va a ninguna parte!
- Aritz: A mí Johnnie nunca me ha fallado (se queda mirando a la botella).
- Gabriel: Perdón, perdón. Te ofendí sin derecho... yo, un músico aspirante que igual no llegue a la audición de su vida. Tu camino quizá sea el bueno. Querés alcohol, lo tomás. Querés mujeres, las tenés (chasquea los dedos).
- Aritz: Decí que sí, hermano (hace un ademán de brindis y apura el Johnnie del vaso de plástico).
- Gabriel: Tantas lecciones, armonía, contrapunto... (Mira el reloj) ¡Y no llegaré a la audición! ¡El elegido será Ifán! (Llora de nuevo. Se suena con la camisa de Aritz). Disculpá, no quiero arruinarme el traje.
- Aritz: nada, nada.
- Gabriel: No salir a las noches para no estropear la voz, privarme de todo. Si hasta Pavarotti tomaba cervezas para aclararse la voz. ¡La pucha! ¡Será la primera copa de mi vida! (Toma de golpe y sin respirar un vaso de Johnnie).
- Aritz: Ay, Tutto, qué grande que era.
- Gabriel: Te envidio, el perfecto galán, músculos de acero... (Aritz sonríe, comienza a flexar sus brazos). (Gabriel bebe otra copa. Hablará entre leves tartamudeos).
- Aritz: Antes hacía atletismo.
- Gabriel: Como si te conociera: ellas quieren estar con vos, los hombres quieren ser tus amigos. (Aritz también bebe y ríe desmedidamente).
- Aritz: ¡Es cierto! ¡Viva yo! Ja, ja, ja. Me caíste bien, cerebrito. ¡A mis brazos! (Vuelven a abrazarse). Y bueno, tenés razón, no me arrepiento de nada, repetiría todo cuanto he hecho. Yo... (mira a los lados y baja la voz) he conocido a muchas mujeres, gratis y de pago, he bebido hasta vomitar, me he drogado hasta perder la memoria. ¡Vivo el presente!
- Gabriel: Eso es hermoso, un carpe diem eterno. (Pausa. Mira a su iphone). Yo sólo me he dedicado a posponer el placer para cuando llegue la gloria. Pero la música no me la dará. (A Aritz). ¿Para qué el esfuerzo? (A Aritz). Yo tengo una promesa y vos el presente. Yo mil sueños y vos mil ahoras. (Se levanta del asiento, se gira y grita hacia las demás butacas). ¡Vivan tus drogas, viva tu autobus! ¡Alegoría de lo efímero!
- Aritz: ¿Mande?
- Gabriel: ¡Viva! (Se cae al asiento y se desmaya. Los demás viajantes miran hacia otro lado).


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lunes, 4 de febrero de 2008

Quiero ser Lee Marvin (en do Mayor) Parte 2

Gabriel busca en su bolsillo y saca un iphone. Lo prende. Se escucha un sonido de música clásica interpretada al piano. Aritz se inclina levemente y mira hacia el iphone. De repente se saca las lentes y planta su rostro sobre el aparato.
- Aritz (levanta la voz, muy rápidamente): ¿Qué tienes ahíí?!!
- Gabriel: Oh, no es nada, la previa a mi audición, la estoy viendo en mi iphone.
- Aritz: ¿un iphone?!! (El asiento regulable se mueve bruscamente hacia adelante y Aritz cae hacia el suelo).
- Gabriel: Sí, la audición, ya sabés, quiero verla antes de llegar. ¡Oh! (El iphone casi vuela de sus manos. Aritz se lanza al aire como cazando un iphone imaginario y vuelve a caer de bruces. La chica de la izquierda gira la cabeza desde su asiento). ¡Ifán, va a empezar a tocar!
- Aritz (reincorporado): ¿iphone? (lo pronuncia enfatizando la acentuación de la última sílaba).
- Gabriel: Sí, Ifán, mi más grande oponente para conseguir la plaza. Y está tocando muy bien, demasiado bien. (Se lamenta y mueve la cabeza y el iphone hacia arriba y abajo. Aritz replica el movimiento, hipnotizado).
¡Oh, no, oh, no! Va a conseguir el puesto. ¡Él! Y no yo. Y no llegamos, no llegamos.
(Se arranca dos pelos. Patalea. Solloza mientras se cubre la mirada con la mano izquierda. En su mano derecha está el iphone. Aritz se acerca a agarrarlo pero la joven, alarmada por el alboroto, se ha levantado y agarra la primera el iphone junto a las manos de Gabriel y Aritz, quedando éste doblado con el brazo extendido sobre las piernas de Gabriel y asido del iphone).
(Gabriel levanta la cabeza y la mira. Sigue mirándola, pasmado, y no suelta su mano).
- Gabriel (balbucea): sentado.
- La joven: Ah, yo estoy de pie.
- Gabriel: iphone, no Ifán, digo Gabriel. (Como abobado, mira al aparato y seguidamente la mira a ella).
- La joven: ¡Qué mono que sos! (Se suelta suavemente, toca graciosamente la nariz de Gabriel con su dedo índice y le agarra el iphone. Aritz, hasta entonces asido al iphone, trastabilla y vuelve a caer).
¡Uy, que aparatito más piola! Y el pibe que sale tocando, qué bien lo hace, ¿no?
Gabriel (en voz baja): Sí, Ifán (la sigue mirando sin cambiar de posición, quieto).
- La joven: Y se llama también como vos.
(Gabriel ha vuelto a juguetear con la bolsa. Abre la boca. Ella le agarra del bíceps y se queda callado. Sigue forcejeando con la bolsa).
- La joven: Pero no es tan lindo como vos. (El novio se gira desde su asiento).
- Gabriel: Síí, ji, ji, ji.
- Aritz: Síí, ji, ji, ji. (Gabriel sutilmente acciona la palanca del asiento de Aritz y bruscamente queda reclinado hacia abajo).
(Sube el volumen de la interpretación del piano y se escucha un final alto y portentoso. Comienzan los aplausos).
- La joven: Oy, qué bueno que es tu amigo, me ha emocionado. ¡Tocá, tocá mi corazón!
(Se agacha hacia él acercando sus escotados senos. Gabriel va a tocar pero se le rompe súbitamente la bolsa de manís. Van a parar a la cuenca de los pechos de la joven).
¡Ay, ay, me pican! (Suelta el iphone y comienza a rascarse).
- Aritz: ¡Noooo! (El novio golpea a Gabriel y le deja el ojo morado).
(Aritz salta del asiento, agarra al vuelo el aparato y aterriza en el suelo con el iphone en sus manos).
- Aritz: Chico, es cierto que cuesta abrir esas bolsas.
Un pasajero ronca, los maníes resuenan en los pliegues del escote, Gabriel se duele y lamenta. Silencio roto.

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jueves, 31 de enero de 2008

Quiero ser Lee Marvin (en do Mayor) Parte 1

Colectivo. Seis o siete pasajeros y el chauffeur. El estado del vehículo es más bien deficiente, con asientos de cuero resquebrajado y el piso viejo.
Los pasajeros, bien vestidos y de clase social aliviada, charlan entre sí, miran por la ventana o bostezan. Es la hora del caer de la tarde en la que se va apagando invisiblemente la actividad del día. Puede que sean las seis. El colectivo se detiene a la altura de la localidad de San Isidro (un sonido de freno escenifica la situación).
A la izquierda del escenario -la derecha de los actores- y en primer término se simula la puerta anterior de entrada al colectivo. Un joven de unos veinte años sube al vehículo y tras decir al chauffeur 'hasta el Teatro Colón' introduce dos monedas en lo que parece ser una máquina de boletos.
Se para y mira al escenario. Enfrente suyo -y del público- hay dos hileras de asientos a la izquierda, un pasillo en medio y otras dos hileras a la derecha -con unas cuatro filas de asientos cada una- estando al inicio de ellas la butaca del chauffeur. El joven Gabriel viste un pantalón y un pullover de tonos pastel discreto -¿alguién probó el sabor del pastel discreto?-, dándole un aire de ingenua elegancia. Su rostro aún es un poco aniñado, sus cabellos están peinados con unas ondulaciones y un mimo infantil , su piel es blanca y brillante y su expresión relajada y fluida.
Busca un asiento con la mirada. Se dirige a uno de la cuarta hilera, que da al pasillo. A su izquierda -la derecha del espectador- está sentado Aritz, un joven que tendrá unos cinco años más que él. Es moreno, de complexión atlética y bien parecido. Viste un uniforme idéntico al chauffeur. Está leyendo un diario deportivo. Gabriel toma asiento. Aritz asiente rapidamente con la cabeza como en un ademán de saludo y continúa hojeando el diario. Gabriel mira dos o tres veces hacia adelante, atrás y a los lados y se mueve en la butaca hasta acomodarse en la posición.
A su derecha está la hilera izquierda de butacas - siempre según la perspectiva del público-.
En ellas y a su misma altura viaja una pareja joven que de cuando en cuando se agarra de la mano. Ella, sentada en el asiento exterior y por tanto separada de Gabriel por el estrecho pasillo, lleva puesto un vestidito vaporoso, floreado y de aspecto muy leve, que se adhiere finamente a su piel y deja adivinar la firmeza de su cuerpo. Lleva repetidamente sus manitas a un cabello liso y brillante, que recompone con la ayuda de un pequeño espejo de bolsillo y las descansa brevemente sobre sus muslos semidesnudos, hasta recomenzar la operación.
Su novio tiene un aspecto rudo y un tamaño amenazador y se repatinga pesadamente en el asiento, abriendo las piernas con brutal despreocupación.
Se oyen varios efectos de sonido: un pasajero ronca, el viento entra por la ventana, crujen los muelles del asiento del conductor, los pliegues del escote de la muchacha juegan con el viento. Silencio roto. Comienza la Acción:
Gabriel saca una bolsa de cacahuetes. Hace fuerza con ambas manos para abrir la bolsa, la sacude, comienza a roerla con los dientes. Resopla y deja la bolsa sobre el muslo derecho. Se queda mirándola, cabizbajo.
- Aritz: ¿Hay problemas con esa bolsa, o qué?
- Gabriel (lo mira, desvía imperceptiblemente la vista y lo vuelve a mirar. Tarda un poco en responder): No, solo un poco. Lo cierto es que cuando estoy nervioso me concentro en el sabor de cada cacahuete y en su chasquido al romperse, así, uno a uno, ¿lo ves? (saca un cacahuete del bolsillo y lo masca. Se queda mirando a Aritz).
- Aritz: Ah, interesante (saca del bolsillo un ipod y se coloca sendos miniauriculares. Mira de reojo a la joven de la fila izquierda y pasa a mirar por la ventana).
- Gabriel: Es que ahora estoy un poco nervioso. Por cierto, qué maleducado, no me presenté. Me llamo Gabriel. (Le extiende la mano. Aritz no lo ha escuchado, perdido entre el paisaje y el encantamiento de su música cada vez más alta -se escuchará un efecto de música estridente y lejana, como un esqueleto rítmico despojado de sentido-. Pausa. Gabriel presenta su mano derecha a la altura de las narices de Aritz).
- Aritz (se saca los auriculares): ¿Eh? (gritando. Los demás pasajeros se vuelven. Se escucha un efecto de ronquido interrumpido).
- Gabriel: Estoy nervioso. Digo, soy Gabriel.
- Aritz: Le estrecha lentamente la mano mientras mientras mira a la joven de la izquierda): Aritz.
- Gabriel: Es que hoy tengo una audición. Para la Orquesta Joven Porteña. En el Teatro Colón. Estoy nervioso. Tocaré el piano y cantaré.
- Aritz (se calza unas gafas oscuras. Echa el respaldo para atrás y se cruza de brazos): Ajá.
- Gabriel: Llego tarde, llego tarde. (Se muerde una uña, se frota los muslos, mira el reloj). Un día normal habría tomado este trasbordo media hora atrás. Hay mucho tránsito. Algo pasa. (Vuelve a sus intentos por abrir los cacahuetes). La traje de Viena, la bolsa de manís, del avión. Ah, qué lindo Viena. (Pierde la vista. Sonríe. Pausa). Tocamos en Enero, casi hará un mes. ¡Qué teatros, qué cultura musical! (Suspira. Repara en la bolsa con la que está jugando).
Las bolsas de cacahuete de avión. Siempre llevo cinco o seis conmigo porque nunca consigo abrirlas en el avión. ¿Nunca notaste lo difíciles que son de abrir
- Aritz (inmovil): Ajá.

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miércoles, 23 de enero de 2008

Tiempo y espacio Parte 3

- Rizzi (Se muerde la uña del meñique de la mano derecha. Pasea de un lado al otro): ¿Te gustó la fiesta de anoche, Giaccomo?
- Giacko (Es más joven que Rizzi. Viste ropas 'chic' pero con un premeditado toque de desgaste. Lleva una melena cuidada, aún no del todo larga. Sobre unos hombros desnudos cae un mechón de cabello. Porta con desdén una apretada musculosa de color negro roto, maculada por brochazos y gotas blancas. Su espalda es grande y tensa. Sus movimientos son rápidos y ejecutores, funcionales. A pesar de ello, su rostro parece cansado y bosteza y se despereza regularmente): Uh, qué gran fiesta. La mejor droga la traen siempre los marchantes. Y esas mujeres (aúlla, se mesa los cabellos), que sólo aparecen en noches de exposición... ¡uhh, magníficas! Lo peor es que no recuerdo si terminé o no con alguna.
- Rizzi: Sí, sí, sí... está, está muy bien todo eso, sí (habla mirando al suelo).
Pero... (se rasca el entrecejo), ¿no notaste algo más en el ambiente, algo quizá... (breve pausa. Mira hacia el piso)... incómodo?
- Giacko: Las sillas, ¿quizá? Esta manía de exagerar el diseño y al final uno ni puede sentarse en ellas.
- Rizzi (lentamente): No, no es eso. No... me sentí mal. Creía que no sería el único... es extraño (se rasca el entrecejo).
- Giacko (Ya no bosteza. Agarra una pelota y juega con ella): Vamos, Rizzi, basta de secretos. ¿Quieres hacer el número del artista incomprendido delante de Rick? (Deja de jugar con la pelota y la mantiene en las manos). ¿Que te consuele con un aumento en las comisiones (Rizzi no responde. Giacko se rasca la cabeza). ¿Un departamento en Times Square? ¿Más drogas, mujeres, hombres? (Pausa. Rizzi está mirando hacia la ventana; da la espalda a Giacko).
Sea lo que sea, me parece bien. Pide lo que necesites... al fin y al cabo en la vida hay que quedarse con lo que nos gusta, ¿no?
- Rizzi: Me siento mal. (Pausa). No me gusta.
(Rizzi sigue mirando por el ventanal. El efecto de luz simula el ocaso. Con las manos sobre su frente aparta la luz naranja que lo ciega. Giacko sigue jugando a la pelota).

Escena III. En el centro de la escena, una plancha azul, de lado a lado del escenario, simula el agua de un río. Un señor, cercano a una vejez indefinida, pesca. No sabemos cuanto tiempo lleva en la misma posición. De vez en cuando estira los brazos y bosteza. Sonido de agua fluyendo, trinos de pájaros, rumor del viento. Follaje, juncos y plantas al fondo de la escena. Debe de ser el mediodía, según nos indica una fuerte iluminación.
Rizzi aparece en escena por la izquierda. Ninguno de los personajes se percata de la presencia del otro.
Rizzi se acerca a la orilla. Mira fijamente el fondo. Se escucha un efecto de agua corriendo furiosa.
- Viejo: ¡Hola! (No cambia la dirección de su mirada. Se afana laboriosamente para ensartar un cebo en el anzuelo. Sopla y escupe).
- Rizzi (Retrocede bruscamente. Mueve la cabeza hacia el viejo): Ho... hola.
- Viejo: Buen día hoy.
-Rizzi: Sí, sí, buen día.
- Viejo: ... los peces han picado, el sol brilla. Con momentos así me gusta quedarme (Rizzi se gira bruscamente y mira al viejo. Este deja de jugar con el cebo). ¿Qué pasó... qué dije?
- Rizzi: Nada, algo que solía decir hasta hace poco tiempo.
- Viejo: No sería tan importante entonces (sigue luchando con el anzuelo).
- Rizzi: ¿Por qué lo dice?
- Viejo: Porque nada importa nada. Si ahora pienso que pescar no es importante, dejará de serlo.
(Se pincha con el anzuelo. La sangre brota de su dedo. Sopla y escupe).
- Rizzi (Mira la herida. Empieza a tambalearse): ¿No... no le duele?
- Viejo: Me aguanto. El dolor es cosa de hombres.
- Rizzi: Es cierto... es humano, para todos. (Pausa).
(Habla mirando hacia el río. El viejo queda a un lado).
¿No cree que las cosas importan, que deseamos lograrlas,... que el dolor viene si no las alcanzamos?
- Viejo: No sé... mientras los peces piquen. (Sopla y escupe).
Sonido de agua fluyendo, trinos de pájaros, rumor del viento.

Escena IV. Rizzi se mueve de un lado al otro del escenario. Alrededor suyo, entorno a una sencilla mesa de madera, dos personas reciben sus órdenes. Los personajes entran y salen de escena febrilmente, tirando de carretas, levantando muros de ladrillos o serrando tablones. Es un poblado, seco y árido, según indica el decorado de fondo, con una montaña roja recortada sobre un plano azul sin matiz. El sol aparece como un testigo inmóvil. Un molino metálico gira con el viento y chirría.
- Rizzi (mientras consulta unos gráficos en su iphone): Ramón, vuelve a traerme esos planos. (Ramón los trae). Endereza dos palmos esa estructura.
(Ramón sale de escena. Salvo dos figurantes dando martillazos y apilando ladrillos, Rizzi se queda sólo. Se rasca una sien, hunde la cabeza entre las manos y sigue estudiando el plano. Entran dos nuevos personajes por el fondo izquierda. Acarrean latas de pintura y visten de buzo manchado. Rizzi sale de su concentración y los observa detenidamente. Vuelve a estudiar el plano).
- Pintor 1: Somos los pintores.
- Rizzi (no aparta su atención del plano): Ya lo he visto.
- Pintor 1: Vamos a pintar el exterior de ese barracón.
- Rizzi: Bien (sigue estudiando el plano).
- Pintor 2 (al pintor 1): El muro es irregular. ¿Quedará uniforme el color?
- Pintor 1: Sí, la luz y la sombra crean la perspectiva.
(Rizzi desvía su mirada bruscamente. Un molino metálico gira con el viento y chirría).
Fin

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