martes, 25 de marzo de 2008

'El iphonsito' Parte 3

- Narrador: El iphonsito llega a su altura álgida y en un número de volatilización mágica se transfigura en la diosa griega del amor Afrodita, realzándose el cambio con una pompa de humo brumoso, de cuya aureola, en forma de concha mítica, surge la más bella y sexual Mujer.
Como en toda comedia griega... ¿os dije que ésta era griega? (puntualiza la entonación), los conflictos de los personajes son resueltos por la intervención de los dioses... (cae la entonación, subrayando el impasse del climax).


(La cámara vuelve a ralentizarse. Bud y Terence permanecen impávidos y mudos. Hasta el sátiro exhibe una concentración y mutismo infantiles, desconocidos para él).

- Narrador: Se impone con una brutal y cortante necesariedad una sensación de omnipresencia y culminación. Esta completitud invade y llena la conciencia de nuestros tres espectadores, y los transforma, hacia una hondura profunda, esencial.
La irreprimible atracción de lo Especial, magnética, insecuenciada y cuántica (¡Hola, hola!) deviene y desaparece en la forma del más puro y limpio de los lenguajes, articulado en la sencilla voz de la diosa:

- Afrodita: ¡Cohone, ya me estáis hodiendo!

- Narrador: El paso intránsido y seco, violento, de la celestialidad a la vulgaridad más televisiva atrapa a Terence y Bud en un nuevo asombro. Se les ve abrir las bocas, pero no son capaces de emitir palabra. Siguen mudos).

- Afrodita: Apolo y yo estábamos creando galaxias enanas, tratando un tema muy importante.
- Terence: ¿Cuál? (intrigado, en un aire de elevada curiosidad).
- Afrodita: ¡El de los polvos cósmicos!
- Bud (henchido, crecido en confianza): ¡Esa línea también la uso yo para ligar, ja, ja, ja! (ríe estúpidamente, mientras que Terence se muestra contrariado).
- Afrodita: Pero en fin, sé porque habeis venido a este templo griego.
- Terence: ¿El del Balboa Park? (sorprendido ante la certidumbre del guión). ¿Está bien el guión?
- Bud: Yo entré buscando mi iphonsito. Casi iba a triunfar con una chati cuando este payaso (señalando a Terence) me lo ha quitado.
- Terence: ¡No lo escuche, divina Afrodita! Yo estaba pintando a la más bella de las ninfas...
- Sátiro (interrumpe a Terence):... y yo les arrebaté el artilugio orgásmico, ¡ja, ja, ja!
- Bud (al sátiro): ¡Tú calla ya, atontao!
- Afrodita: ¡Silencio todos! (adquiere un tono grave, demandando atención).
He visto que no sabéis usar vuestra sexualidad: Bud (dirigiéndose al interfecto), quieres madurar y ser amado, pero tu infantilismo no te permite conocer mujer (se enfoca a Bud, atónito, mudo. Ha perdido su ansiosa furia y está absorto ante la revelación y presencia de la verdad).
Terence, conquistas a cada mujer que encuentras y así tratas de ahogar esa inseguridad que te quema el alma, pues tú eres el único al que no has conquistado.
Y tú, ser extraño (refiriéndose al sátiro), tú buscas en el iphonsito una concreción de la Totalidad, tu Cosmogonía, tu construcción de una Identidad Plena: ¡Aún no lo has aceptado, pero eres maricón!
(Un segundo incómodo transcurre, lento, pesado como un siglo. Nadie reacciona. La incomodidad se masca como un chicle).
- Afrodita (continúa): El sexo no es parcialidad genital, sino Unidad espiritual: dos personas amándose, transformándose en seres humanos ideales, completos, que alcanzan el Amor Único que hay por debajo de todas las cosas. (Distorsiona su voz hacia un tono dulzón y proselitista. Acaba la línea y mira directamente a la cámara, se confronta a ella, arma laboriosamente una sonrisa perfecta y artificial y varios de sus dientes emiten un destello de luz cegador. Saluda a la cámara con un ademán de la mano).

(Los tres personajes siguen sin reaccionar).

- Afrodita (continúa): ¡Decid algo, cohone! (sin poder reprimir su impaciencia).
- Bud (mira a los demás, como por fin concienciado y a la vez decepcionado de que ésta haya sido toda la explicación tan esperada):
¡Que te folle un pez!
- Terence: ¡Sí, eso, que le sodomice un escualo!
- Sátiro: Vamos, ¡maricón yo! ¡Decirle eso a una, huy, uno!

- Narrador: Bud y Terence no lo quisieron reconocer en aquel momento, pero después aceptaron que las señales de Afrodita les habían cambiado las vidas (entonando gravemente, subrayando cómicamente una revelación esencial).



Pulsa en los dos botones de abajo si te gusta lo que lees (así el blog tendrá más lectores)


Top Blogs




Literature


Add to Technorati Favorites

lunes, 24 de marzo de 2008

'El iphonsito' Parte 2

San Diego, Balboa Park. Esplanada. Terence y Bud se encuentran delante de un único iphonsito. No sabemos si es el de Bud o el de Terence, pero ello no es indiferente.
- Terence (irónicamente, pero manteniendo su intachable apariencia de flema y compostura):
¡Pero si es el viejo Bud! ¡El hombre cuya rudeza es tan legendaria como su falta de predicamento entre las mujeres!
- Bud (atónito): ¿de 'prediqué'?
- Terence: Hazme el favor darme el iphonsito, si te es menester.
- Bud (atónito. Cuenta con los dedos, como queriendo buscar una respuesta): ¿Si me es 'menesqué'?
- Terence: ¡El iphonsito, cohone! (Asombrado ante su repentina erupción de ira, que reprime inmediatamente con una sonrisa ridícula, en un intento de 'desfazer' su error de etiqueta).
- Bud (aliviado tras haber comprendido. Espera un segundo y ambos, en un guiño de complicidad, sonríen liberados): ¡Tócame las bolas, pedante!
- Terence: ¡Ah, eso ya está mejor! El iphone, prodúcemelo, por favor.
- Bud (violento y cerril): mi mano con sus cinco dedos es lo que te voy a producir, ¡atontao!

(Se preparan para la pelea: Terence, exhibiendo una impecable guardia de boxeo, casi artística en cuanto a lo académico de su pulcritud; Bud, en cambio, ondeando primitivamente su brazo con una peluda y arcana mano abierta).

(Un fugaz personaje irrumpe en escena, corriendo veloz y riendo como un sátiro, ataviado con una túnica griega del color del alba y les arrebata el iphonsito en sus narices).


- Bud y Terence (se miran y dicen al unísono): ¡Se lleva el iphonsito!
- Sátiro (ríe alocadamente). ¡Ja, ja, ja! Con este aparato mágico, símbolo de la Unicidad de los elementos, integraré mi sexualidad confundida y por fin conseguiré el orgasmo eterno o aquello que los surferos de las películas han buscando durante generaciones, la cabalgada perfecta. ¡Ja, ja, ja! (Transcurre un segundo) ¡Ja! (Ríe de manera neutra. Mira a cámara, inexpresivo).


(Bud y Terence miran y palpan sus propios cuerpos, para comprobar que aún siguen en la realidad. Luego se palpan el uno al otro y finalmente miran a la cámara, alucinados frente al surrealismo del momento. Después reaccionan).

- Bud: ¡Tras él!
- Terence: ¡Sí, que sin el iphonsito no se pintar!
- Bud: ¡Ni yo pillar mozas!
- Terence: ¡Lo mismo he dicho!

(Se inicia una persecución. Música de 'Y si no, nos enfadamos'. Terence corre con una postura perfecta, elegante y atlética. El sátiro, al frente del trío, se mueve a nerviosos e imprevistos brincos. Bud, como una cafetera atacada de locura, lanza todas sus extremidades desordenadamente, en un correr 'por detrás indecoroso).

- Bud (viendo entrar al sátiro en un templo circular): ¡No, no entremos al templo griego! ¡Nooooo! (Abruptamente, sin justificación y exageradamente, como un demente).
- Terence: ¿'Lo cualo'? ¿El templo del Balboa Park?
- Bud (resignado): Eso pone en el guión, ¡aquí no hay ni pies ni cabeza!

(Entran en el 'templo'. El sátiro se siento acorralado y lanza el iphonsito al aire. El tiempo parece que se detiene ante la gravedad del hecho. Ello se subraya con un movimiento ralentizado de cámara que contrasta las emociones expresadas por los tres personajes: Bud, con un rostro furibundo y primitivo, deformado por la tensión suspendida; Terence, angustiado en una mueca de irreprimible desazón y gimoteo femenino; el sátiro, riendo y saltando como un infante irreflexivo. La cámara lenta pasa de un personaje a otro, manteniéndose un segundo a lo sumo en cada rostro, en primer plano, de los personajes).






Pulsa en los dos botones de abajo si te gusta lo que lees (así el blog tendrá más lectores)


Top Blogs




Literature


Add to Technorati Favorites

miércoles, 19 de marzo de 2008

'El iphonsito' Parte 1

'El iphonsito' (Guión de corto cinematográfico)

- Narrador: Esta es la historia que cambió las vidas de Terence Hill y Bud Spencer. Bud era un hombre delicado y muy articulado en el lenguaje:
- Bud (viendo pasar a una joven): ¡Estás culiciosa, nena! (La joven lo mira, insultada).
¡Tranquila, estoy haciendo un experimento, soy científico! (La joven adquiere un aire de disimulado interés).
¡En polvos cósmicos! (La mujer propina un soberbio y sonoro bofetón a Bud, que se duele).

-Narrador: A su vez Terence era culto y refinado y un amante del cultivo de todo tipo de artes, muy en especial las amatorias:
(Terence, vestido impecablemente con un traje de riguroso blanco aparece saboreando, en una delicada expresión extática, una taza de té en un día soleado, mientras sostiene el parasol de una bella acompañante).

-Narrador: Bud emitía además agudos y valiosos juicios en materias de sociología...
-Bud (observando un anuncio televisivo en el que, en primer plano, varias mujeres jóvenes avanzan con paso decidido hacia la cámara): ¡Uy, qué mujeres más seguras de sí mismas! ¡Seguro que llevan buenas compresas! (Su compañero se aleja ahuyentado).
¡Cuidado, que ahora harán un lésbico! (grita a su compañero).

(Terence comprueba el contraste de la luz y la semisombra punteadas en un esplendoroso seno turgente, uno de los dos de una sublime modelo de pintura).

-Narrador: ... y en asuntos de cosmología...
-Bud: Unos pechos tan masivos seguro que deforman el tiempo y el espacio. (Se gira a cámara y explica -leída de una cuartilla- la 'Nota del Autor':
La Teoría General de la Relatividad de Eintein afirma que los objetos muy masivos, como grandes planetas o en esto caso los pechos enormes, transmiten la fuerza de la gravedad por medio de la deformación del tiempo y el espacio a su alrededor.

(Aparecen nuevamente Terence y su modelo de pintura. Vemos a la mujer recibiendo un enérgico masaje en su espalda y en su nalga, desnuda, porosa).


Interior. Consulta de un psiquiatra:
- Psiquiatra: Bud, usted no ha integrado sus facetas de personalidad en una sexualidad madura. El resultado de esa represión es su uso de una jerga sexual inmadura y el escapismo de ese yo incompleto por medio de pulsiones de violencia pueril. (El actor lee ostensiblemente el discurso de una cuartilla).
- Bud: ¡Vete a tomar por el culo!
- Psiquiatra: ¡Ay, graciaaas! (Imposta un tono afeminado).
- Bud: Además de rarito y menosmola, eres gilipollas: ¿Por qué me atiendes con una corona de laurel en la cabeza?
- Psiquiatra: Pues porque esta es una obra griega. ¿Aún no te has enterado?


Exterior. Agradable y soleado día en una campiña, monocroma y envuelta en una brisa calada.

- Terence (en primer plano, comenta fuera del alcance de su acompañante): ¡Qué bueno es ser yo! En mis manos, toda mujer se convierte en una viciosa e irreprimible amante.
(Su pedantería es subrayada con un tono altivo y odiosamente cadencioso).

(Se dirige a su modelo de pintura, cuyo hiriente seno, como una montaña en guerra de sombra y colores, lacera el aire).
- Terence: Como Cezanne, con este iphonsito como modelo (agarra un iphone y lo contrapone al cuerpo desnudo de la joven), deconstruiré todas las figuras geométricas de tu cuerpo.
Y es que en París, mi amigo Paul Cezanne me desveló todos los conocimientos de su pintura.
- Modelo (directamente, sin recelo): ¿Pero no era Cezanne un pintor del XIX?
- Terence (sorprendido y violentado ante el repentino descubrimiento de su engaño, desvía bruscamente la conversación): Bueno, bueno, ¿desde cuándo las modelos sabéis de otra cosa que de felaciones? (La mujer reprime un gemido de asombro).
En fin, el caso es que el viejo Paul, al que sí conocí (recalcando en una repetición odiosamente previsible), asombró a París pintando una manzana. Yo, en cambio, conquistaré el mundo con un seno. (Acaricia el rostro de la joven y le sonríe. Esta queda convencida sólo a medias).

(Un violento golpe de aire arranca el iphonsito de sus manos).
¡Uuuuh! (Exclama Terence con femenina sorpresa). ¡El viento se me llevó el iphonsito!
¡No te muevas, voy por él! (Corre en pos del iphonsito).


- Bud (comenta, en primer plano, fuera del alcance auditivo de otra mujer, pero no de un niño, quien se burla de él con un ademán despectivo):
¡Qué putada ser yo! (espeta asqueado). En mis manos, todas mis posibles conquistas huyen como zorras. Despues de la desilusión, siempre recurro a la masturbación.
Pero si esta vez me hago amiguito del sobrino de esta pollita, seguro que voy y mojo.
¿Verdad que sí, amiguito? (Sonríe brutalmente al niño, pensando que no le ha oído).
- Niño: ¡Que te folle un pez, cabrón!
- Bud: ¡Sí que te voy a dar, deslenguado! ¡Como me chafes el plan con tu tía!
(Corre detrás de él. Mientras corre, se la cae del bolsillo otro iphonsito, distinto al de Terence).
¡Ya te agarraré, ya! ¡Espera que recobre el iphone! (Se dirige a buscarlo).


Pulsa en los dos botones de abajo si te gusta lo que lees (así el blog tendrá más lectores)


Top Blogs




Literature


Add to Technorati Favorites

miércoles, 27 de febrero de 2008

'Quiero ser Lee Marvin (en do Mayor)' Parte 5

Gabriel está durmiendo. Aritz aún bebe de la botella. Se entremezclan los ronquidos del pasajero de atrás con los claxsons del exterior.
Aritz agarra el iphone del regazo de Gabriel. Sus manos tiemblan y con torpeza aporrea la pantalla del aparato. Bebe otro sorbo de Johnnie y se le resbala el vaso. La bebida salpica totalmente el aparato. Aritz se lleva las manos a la cabeza. Toca nerviosamente todas las partes del aparato, que emite unos sonidos estridentes, primero muy agudos, después lejanos y graves hasta quedarse en silencio. La pantalla ya no ilumina y despide humo. Gabriel se despierta. Aritz esconde el iphone dentro del vaso en que está tomando el Johnnie.

- Gabriel: ¡Ah, qué sueño! (se despereza). Nunca tuve una resaca tan fuerte.
- Aritz: Bebiste medio vaso de cerveza.
- Gabriel: No cualquier cosa alimenta a un espíritu limpio. Sería cerveza adulterada. Seguro que el Johnnie es mejor, hasta parece humear como un delicioso nectar divino. Dejáme probarlo. (Quiere alcanzar el vaso de Johnnie con el iphone. Aritz lo impide con su brazo).
- Aritz: Dejálo, con Johnnie no se va a ningún lado.
- Gabriel: Quitá, es posible que no llegue a la audición. Quiero pasar los últimos momentos como músico en una dulce embriaguez.
- Aritz: Nunca, no te rendirás. (Forcejean por el vaso. Aritz lo apura de un trago. Se escucha un chisporroteo y un sonido metálico que vienen del iphone).
(Gabriel, quebrado, se echa las manos al rostro. Pausa larga. Aritz aprovecha para sacarse de la boca el iphone humeante. Gabriel se incorpora finalmente y Aritz guarda rapidamente el teléfono en un bolsillo. Sigue humeando).
(Gabriel mira fijamente a Aritz. Éste está inmovil).
- Gabriel: Gracias, ¡gracias! (Lo abraza). Gracias por apoyarme en un momento bajo cuando iba a renegar de mi música. ¡Si hasta tenés una aureola de humo que te envuelve el rostro! ¡Parecés un santo!
(Le besa las manos).
- Aritz: Quitá, quitá, no es nada. (Lo aparta. Despide humo ya como un volcán).
- Gabriel: En fin, sos un amigo, lo único positivo de este día. Ya sólo me faltaría que se rompiera el iphone para redondearlo todo. ¿Por cierto, dónde lo tengo?
(Aritz está petrificado. Justo entonces el señor que roncaba y el novio de la chica comienzan a pelear. La chica grita histéricamente. El chauffeur frena -se escuchará un sonido de frenazo- y se levanta del sillón).
- Chauffeur: ¡Bastaaa! Hoy era mi último día antes de la jubilacion y quería calma, paz y un lindo recuerdo. En cambio, tengo una horda de borrachos, peleas, golpes y gritos. ¡Fuera todos!
(Silencio. Todos está inmóviles). ¡Fuera del colectivo!
- Gabriel: Pero, señor, yo no llegaré a mi audición.
- La Pareja (al unísono): Y nosotros vamos al ensayo de boda.
- Hombre dormido: Yo al ministerio.
(El chauffeur saca una pistola y dispara al techo. Caen restos de chapa a su cabeza).
- Chauffeur: ¡Fuera o no llego a la jubilación!
(Salen todos atropelladamente. El colectivo vuelve a arrancar escuchándose un efecto sonoro de acelerón).
(Se cambia el escenario. Se ve al fondo el Obelisco de Buenos Aires. Los demás personajes se han ido y solo quedan en escena Gabriel y Aritz. Algunos figurantes pasan ajetreadamente cargados de bolsas o hablando por el celular).
- Gabriel: Ya hace veinte minutos que comenzó mi audición y Corrientes está a varias cuadras. (Esconde el rostro entre las manos y se agacha. Aritz le da una palmadita y aprovecha para pasar un paño al iphone, ya chamuscado).
- Aritz: Tranquilo, habrá más orquestas para vos. En cambio yo sigo siendo chauffeur.
(Se escucha 'La Cumparsita' de fondo que va subiendo de tono, cada vez más alta).
- Aritz: ¡Hay música!
- Gabriel: ¡El concierto de Baremboim en el Obelisco! ¡Lo había olvidado!
- Aritz: ¡Vamos!
- Gabriel: Sí, vamos.
(Se dirigen al foco del que viene la música y Gabriel salta y hace una cabriola en el aire. Se mezclan y pierden entre los figurantes).

Fin


Pulsa en los dos botones de abajo si te gusta lo que lees (así el blog tendrá más lectores)


Top Blogs




Literature


Add to Technorati Favorites

sábado, 16 de febrero de 2008

Link a Technorati

Technorati Profile

Pulsa en los dos botones de abajo si te gusta lo que lees (así el blog tendrá más lectores)


Top Blogs




Literature


viernes, 15 de febrero de 2008

Quiero ser Lee Marvin (en do Mayor) Parte 4

- Aritz (hablando en alto, para sí mismo): Uy, se desmayó, ¡ja, ja, ja! Pobrecito, no tiene experiencia. Es lo que ocurre si solo te dedicás a crearte una carrera. Mirá sho: mujeres, alcohol, juergas, ja, ja, ja. No tengo ese problema (Pausa. Se rasca el cogote). Y además también tengo una carrera: desde hace diez años manejo un colectivo como éste. (Pausa. Se frota rápidamente las piernas). El mismo trayecto, mismos atascos, mismos piquetes... ¡Ujujuju! (llora, golpea las ventanas, se pellizca las carnes).
¡A beber, amigo, a beber, es la solución! (Se saca la camisa y se la anuda en la frente. Esnifa cocaína y vuelve a beber Johnnie. Se acerca a la chica y la besa. Recibe una trompada del novio y cae al suelo. Se acerca al conductor. Es un hombre fuerte, de expresión grave y con su vejez a hombros. Intenta taparle la visión. El conductor se lo saca de en medio).
- Conductor: ¡Aritz, pará! ¡Así no durarás muchos años en este oficio!
(Aritz retrocede tambaleándose hacia su asiento. Tropieza al tratar de ganar la butaca y despierta a Gabriel).
- Gabriel: ¿Qué hacés? (con la voz dormida).
- Aritz: ¿Qué hacer? ¿Qué ser? ¡Ja, ja, ja! (Abre la ventana y entra un fuerte envión de aire, recreado en escena por un motor ventilador. Saca la cabeza por la misma y tras un momento, la mete. El hombre dormido se ha despertado y comienza a gruñir).
¡Quiero ser Lee Marvin! (Levanta los brazos en aspa y ríe).
- Hombre dormido: ¿Sí? Pues yo quiero dormir. ¡Tomá Lee Marvin!
(Le atiza un golpetazo y Aritz cae al suelo otra vez. Su nariz sangra. Se levanta como puede y se acerca a Gabriel, que está pendiente de su iphone y habla hacia la pantalla en videoconferencia).
- Gabriel: Descuidá, Stefan, llegaré a tiempo.
- Voz de Stefan: Llegar tarde a la audición más importante. ¡Inexcusable! Me decepcionás, Gabriel
- Gabriel: Yo... (Aritz le arrebata el iphone y tartamudea frente a la pantalla).
- Aritz: Ya basta, Stefi. Este chico se parte el orto y no levanta minas solo por la música. ¡Dejalo respirar, la concha de tu hermana!
- Voz de Stefan: ¡Qué pasa acá! Gabriel, ¿quién es ese bárbaro?
- Gabriel (grita hacia el iphone, aún aferrado por Aritz): Yo, Stefan... no, no lo conozco.
- Aritz (a la pantalla): Y además Johny es una ópera experimental, muy difícil. ¡Con Johny no se va a ningún lado!
- Voz de Stefan: Pues a mí Johny nunca me ha fallado.
(Gabriel recupera el iphone).
- Gabriel: Perdone, Stefan, es un bárbaro de los que viajan en colectivo. Me habrá oído ensayando Johny en voz alta.
- Voz de Stefan (suena airada): No sé si quiero jóvenes con esas amistades en mi entorno. Llegá a la audicion o buscate nueva orquesta.
(Gabriel suelta el iphone y bebe de un botellín de cerveza).
- Aritz: Tenía razón Pavarotti, el futuro está en la cerveza. ¡Con Johnnie no se va a ningún lado!
(Brindan).


Pulsa en los dos botones de abajo si te gusta lo que lees (así el blog tendrá más lectores)


Top Blogs




Literature

domingo, 10 de febrero de 2008

Quiero ser Lee Marvin (en do Mayor) Parte 3

Unos momentos después. Gabriel se ha puesto las gafas de sol de Aritz. Aritz mira por la ventana. Calma.
- Gabriel: No sé si llego a tiempo, no sé si llego a tiempo (muerde la punta de su corbata).
(Saca el iphone del bolsillo. Lo enciende y en la pantalla aparece el ensayo previo a la audición. Del aparato surgen figuritas humanas asombrosamente nítidas y un sonido limpio).
(A Aritz) Éste es Ifán (señala la pantalla). Es un pianista agraciado. El puesto será suyo, para qué me engaño.
- Aritz (mira al iphone mientras habla a Gabriel): ¿Quién decide para quien será el puesto?
- Gabriel (comienza a jugar con la punta de su corbata): Stefan, mi director (hace crujir sus nudillos), el grande, el patriarcal (se pellizca los muslos), el inalcanzable (rompe a llorar y se da de golpes con la cabecera del asiento).
- Aritz (sigue mirando el iphone mientras abraza a Gabriel): Calma, calma. ¿Por qué te preocupa tanto tu director?
- Gabriel: Es que la audición se hace tocando un aria de 'Johny', una opera experimental, muy dificil. Y Stefan me exige tanto... no sé si podré hacerlo (vuelve a llorar, se enjuga en la pechera de la camisa de Aritz, que deja de mirar el iphone).
- Aritz: Vamos, vamos, no será tan duro. A mí Johnie nunca me ha fallado.
- Gabriel: (apartándose una lágrima): ¿Sos vos también familiar con 'Johny'? (Se incorpora en el asiento) ¿No crees que una vez superada la confusión inicial, entramos en su atmósfera y llegamos a una dicha plena y superior a la de cualquier estética convencional?
- Aritz: Sí, qué viajes, che. De lo de la estética no sé, pero sí que he gozado con la confusión de Johnnie, tú ya me entiendes (palmea rápidamente el hombro de Gabriel y ríe exageradamente).
- Gabriel: Sí, ejem (ríe forzadamente). ¡Qué lindo encontrar a alguien que comparte mi pasión por Johny! No somos tantos los conocedores.
- Aritz: Sí, la mayoría no sabe apreciarlo. ¡Cuánto me alegro de encontrar a alguien que comparte mis gustos!
- Gabriel : ¡A mis brazos!
- Aritz: ¡A mis brazos! (Se funden en un abrazo. La chica de la izquierda los mira. Su novio suspira y se martillea las sienes con el dedo índice, como burlándose de su locura). (Aritz rebusca en su mochila). ¡Ecco la qua! (Saca una botella de Johnnie Walker y dos vasos de plástico).
- Gabriel: ¡Bravissimo! (aplaude calurosamente. Para de aplaudir). ¿Qué es esto?
- Aritz: El Johnnie Walker.
- Gabriel: ¿No hablabas de Johnny spielt auf, la ópera de Krenek? El prodigio rupturista, amigo mío, ¡ópera y jazz!
- Aritz: ¿Johnnie qué?
- Gabriel: Y además, ¿malgastás con alcohol tu talento? ¡Con Johnnie no se va a ninguna parte!
- Aritz: A mí Johnnie nunca me ha fallado (se queda mirando a la botella).
- Gabriel: Perdón, perdón. Te ofendí sin derecho... yo, un músico aspirante que igual no llegue a la audición de su vida. Tu camino quizá sea el bueno. Querés alcohol, lo tomás. Querés mujeres, las tenés (chasquea los dedos).
- Aritz: Decí que sí, hermano (hace un ademán de brindis y apura el Johnnie del vaso de plástico).
- Gabriel: Tantas lecciones, armonía, contrapunto... (Mira el reloj) ¡Y no llegaré a la audición! ¡El elegido será Ifán! (Llora de nuevo. Se suena con la camisa de Aritz). Disculpá, no quiero arruinarme el traje.
- Aritz: nada, nada.
- Gabriel: No salir a las noches para no estropear la voz, privarme de todo. Si hasta Pavarotti tomaba cervezas para aclararse la voz. ¡La pucha! ¡Será la primera copa de mi vida! (Toma de golpe y sin respirar un vaso de Johnnie).
- Aritz: Ay, Tutto, qué grande que era.
- Gabriel: Te envidio, el perfecto galán, músculos de acero... (Aritz sonríe, comienza a flexar sus brazos). (Gabriel bebe otra copa. Hablará entre leves tartamudeos).
- Aritz: Antes hacía atletismo.
- Gabriel: Como si te conociera: ellas quieren estar con vos, los hombres quieren ser tus amigos. (Aritz también bebe y ríe desmedidamente).
- Aritz: ¡Es cierto! ¡Viva yo! Ja, ja, ja. Me caíste bien, cerebrito. ¡A mis brazos! (Vuelven a abrazarse). Y bueno, tenés razón, no me arrepiento de nada, repetiría todo cuanto he hecho. Yo... (mira a los lados y baja la voz) he conocido a muchas mujeres, gratis y de pago, he bebido hasta vomitar, me he drogado hasta perder la memoria. ¡Vivo el presente!
- Gabriel: Eso es hermoso, un carpe diem eterno. (Pausa. Mira a su iphone). Yo sólo me he dedicado a posponer el placer para cuando llegue la gloria. Pero la música no me la dará. (A Aritz). ¿Para qué el esfuerzo? (A Aritz). Yo tengo una promesa y vos el presente. Yo mil sueños y vos mil ahoras. (Se levanta del asiento, se gira y grita hacia las demás butacas). ¡Vivan tus drogas, viva tu autobus! ¡Alegoría de lo efímero!
- Aritz: ¿Mande?
- Gabriel: ¡Viva! (Se cae al asiento y se desmaya. Los demás viajantes miran hacia otro lado).


Pulsa en los dos botones de abajo si te gusta lo que lees (así el blog tendrá más lectores)


Top Blogs




Literature